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Sadismo compensatorio: la maldad del sujeto perverso


Cuando hablamos de perversión, sadismo, abuso o maldad, existe una tendencia a buscar una explicación sencilla. Sin embargo, desde la Psicología, y especialmente desde una perspectiva cognitivo-conductual, resulta más útil preguntarnos qué función cumple una determinada conducta, qué necesidades intenta satisfacer y qué mecanismos psicológicos hacen que esa conducta, se mantenga.



Sara Rico Solera, psicóloga en Santander analiza el sadismo compensatorio desde una perspectiva cognitivo-conductual
Sara Rico Solera, psicóloga en Santander analiza el sadismo compensatorio desde una perspectiva cognitivo-conductual

En este contexto podemos hablar del sadismo compensatorio como una forma de funcionamiento psicológico que aparece en determinadas personalidades disfuncionales, donde, se pretende el sufrimiento, bien sea, por medio de la humillación, la venganza, la dominación o el sometimiento de otra persona como vía para compensar un sentimiento interno de inferioridad, impotencia, frustración o de desgracia negada. Y este elemento es esencial, por, como la intención del sujeto será enmascarar dichos aspectos, o justificarlos mediante otros motivos.


No se trata de afirmar que toda persona que presenta rasgos disfuncionales sea sádica, ni que todo comportamiento abusivo tenga necesariamente un origen compensatorio. Se trata de analizar el mecanismo de interacción frecuente de estas personalidades concretas.


El concepto de sadismo compensatorio permite plantear la realidad de aquellas personas que precisan utilizar el sufrimiento de otras, para regular su propio malestar y problemas psicológicos.


En determinadas personalidades, la experiencia interna puede estar marcada por sentimientos de inseguridad, humillación, fracaso, inferioridad, rechazo, complejos infantiles y pérdida de poder. La persona, entonces, experimenta estas emociones como algo intolerable y desarrolla estrategias destinadas a mitigar y recuperar una sensación de superioridad por mecanismos patológicos, que en verdad, van agravando su patología.


Una de esas estrategias aparece como la obsesión por la dominación del otro, en algún sentido.


Con frecuencia he observado en consulta, como los procesos psíquicos de algunos sujetos, quedan atrapados alrededor de la obsesión constante por dañar a aquellos, por quienes, en algun sentido, y desde la interpretación patológica de estos sujetos, se han sentido descubiertos, humillados o vencidos. Stoller planteó una relación entre determinadas configuraciones perversas, la hostilidad y la sexualidad, llegando a conceptualizar algunas formas de perversión como una erotización de la hostilidad.


Y, si bien el paciente va a ocultar la hostilidad de sus auténticas motivaciones y sentimientos en la consulta, puede llegar a compartirlos cuando se encuentra con otras personalidades, en donde encuentra afinidad y comparte el mismo mecanismo compensatorio.


Además, en el sádico, la fantasía de causar daño, tiene un componente de placer por anticipación. Es así, porque el sujeto que queda dominado por dichas cogniciones y emociones ya está premiándose en sus fantasias y experimentando ese placer, en algun grado antes de que se materialice.


En este sentido, el sadismo compensatorio no tendría como única finalidad producir sufrimiento, siendo que lo causa, si no que, además, a través de este mecanismo, mediante el cual, personalidades patológicas, que a menudo, usan también, la simulación y la disimulación, como un mecanismo de adaptación social, se resisten a la intervención clínica e intentan regular o compensar una experiencia interna de inferioridad o debilidad, a menudo, tambien en la consulta.


Toma una especial relevancia el papel del contexto, puesto que comprobamos que estos sujetos, a menudo, prodecen de entornos, en los cuales estos mecanisnos son compartidos, aceptados y normalizados. Pero, además, los aplicarán en cualquier área de sus vida personal .o profesional Por ello, encontraremos una inclinación especifica por ocupar puestos laborales que puedan granjearles algún grado de impunidad.

La característica de dichos mecanismos es la inflexibilidad y recurrencia.

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Por un lado nos encontramos, como hemos visto, ante individuos que trataran a todo efecto, de ocultar sus autenticas motivaciones y deseos y por otro, se excitaran por el placer de poder compartir sus objetivos, y en este caso, por dramático que resulte, estos son, gran parte de los que dirigen sus vidas.


No hay que olvidar que una conducta puede ser extremadamente dañina y, al mismo tiempo, estar vinculada a mecanismos psicológicos identificables.





 
 
 

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