TERAPIAS

DE ORIGEN

«La relación con nuestra madre es la más trascendente para un ser humano, para bien o para mal, nos marca de por vida, y nos construye o destruye. Por ello, la importancia de trabajar sobre este vínculo adecuadamente. Pues, un hijo siempre necesitará, una madre y una imagen mental de ella, que le sostenga».

 

Cuando hablo de terapias de origen, hablo de una de las terapias mas completas e integrales que existen. Es, hacer un repaso exhaustivo de nuestra vida que conecte nuestro pasado con nuestros problemas presentes, y viceversa. Haciendo hincapié en nuestros orígenes. 

 

Hablar de orígenes, es hablar de nuestra crianza. Nuestra infancia, el estilo educativo de nuestros padres, es hablar de apego, y por supuesto, de los vínculos más significativos para cualquier ser humano.  El vínculo con su padre. Y el vínculo, definitivo, con su madre. 

 

Hemos de alejarnos de la idea de terapias “a la carta” que se nos presentan hoy en día y que carecen de todo sentido práctico y terapéutico. No es el paciente, quién puede, aunque quisiera, decidir la longitud de la terapia que necesita, si no su diagnostico. Igual que sucede con lo físico. Nosotros, no podemos seleccionar la duración de un proceso de rehabilitación, ni de convalecencia.


¿Cuándo es necesaria una terapia de origen?

 

En ocasiones, uno sabe que su infancia ha sido una tragedia y tiene pleno convencimiento de necesitar ayuda, o, reconoce, que mucha de su sintomatología presente, tenga los años que tenga, encuentra respuesta en un pasado remoto. Pero a menudo, no es así. A veces, uno no comprende la repercusión que ese periodo de vida, llamado niñez, tiene en su presente. Se nos olvida, que quienes somos, es en mayor medida el resultado de aquello que vivimos, que nuestra personalidad, nuestra autoestima, miedos, adicciones, nuestro modo de relacionarnos, en la actualidad, halla respuesta en el pasado, en nuestro primeros vínculos y experiencias.

 

Este tipo de terapia es mi especialidad. Es mi método de trabajo psicológico propio, tras años de formación y estudio. Considero éste, el más hermoso de todos los procesos terapéuticos, y, así mismo, el más complejo y delicado. Implica un conocimiento amplísimo, mucha pericia y experiencia.

 

Es el tipo de terapia más recomendado, cuando no hay un pasado que haya sido aseado, y, que, sospechamos que puede estar pasándonos factura o socavando nuestra calidad de vida presente.

 

Así mismo, es el tipo de terapia más recomendado, cuando en la actualidad, seguimos manteniendo vínculos dolorosos y conflictuados con nuestro padre o nuestra madre. Inclusive, aunque hallamos roto contacto por completo, pues eso, solo implica un distanciamiento físico, que, aunque a veces es necesario y recomendable no implica la curación en sí misma.

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