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ADICCIONES

Image by fotografierende

Al pensar en adicciones, casi automáticamente nos vienen a la mente, sustancias adictivas: tabaco, alcohol, cannabis, cocaína, etc. Y, esto sucede, en gran medida, porque hasta no hace mucho tiempo, se tenía una visión muy reducida en psicoterapia de las adiciones, y todo parecía reducirse al mundo de la drogodependencia. Siendo está, por tanto, aún en la actualidad, la parte de las adicciones mas reconocida y reconocible, pero, solamente, es una porción.

 

¿Y qué es una adicción?

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La palabra adicto vienen del latín “addictus” que significa “adjudicado”. El origen nos remonta a La Antigua Roma, cuando tras las guerras, los romanos hacia subasta de quienes, «habiéndolo perdido todo», quedaban reducidos a condición de esclavos, es decir, al servicio absoluto, de aquellos a quienes, desde ese momento, pertenecían como “addictus”.


Comprender el origen de la palabra, nos ayuda a comprender el estado psíquico, emocional y conductual, en el que progresivamente se sumerge el adicto de nuestros días. Alguien que, en la progresión de su trastorno, lo pierde todo, quedando su vida reducida, a la esclavitud de aquello de lo que depende.


Pero nuestras sociedades cambian, nuestras necesidades cambian, y nuestras carencias y circunstancias también lo hacen y con ello, el repertorio de adicciones se amplía y varia, surgen adicciones que ocupan un nuevo protagonismo en nuestra sociedad.


Hoy, sabemos, que se puede ser adicto a una sustancia, a una conducta, a un sentimiento, a una persona, al sexo, a un estado como el enamoramiento, a la búsqueda de sensaciones, a los deportes, al juego, al trabajo, al móvil, a internet…Incluso a la tristeza.

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Entre otros aspectos, el adicto cumplirá los siguientes criterios:

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  1. Un fuerte deseo o necesidad de aquello de lo que se depende.

  2. Dificultades para controlar las cogniciones, emociones y conductas. 

  3. Síndrome de abstinencia o craving.

  4. Tolerancia o habituación.

  5. Abandono progresivo de intereses ajenos a la adicción, inversión de tiempo, cada vez mayor en asuntos relacionados con la adicción. 

  6. Persistencia hacia la dependencia, a pesar de percibir el daño que nos causa. 

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Hemos de alejarnos de la idea de «que existen adicciones mejores que otras». La adicción, cualquiera que sea, limitará progresivamente nuestra calidad de vida y generará daños, que a veces, solo tras la superación de la adicción, podemos cuantificar de manera real.


Es función del experto en adicciones, comprender, cuando nos encontramos ante el caso de una adicción, y desde mi punto de vista, siempre hallaremos, la mejor solución, en un enfoque centrado en la persona, de manera integral.

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