PSICOTERAPIA

PARA LA

MUJER Y PARA

EL HOMBRE 

Todo lo que implica el ejercicio de la psicoterapia de calidad aplicada por un buen profesional es valido para hombres y mujeres, pues el profesional ha de contarse libre de prejuicios y con el conociendo que contenga las diferencias y dificultades inherentes al hecho de ser mujeres u hombres, y sus características idiosincrásicas.

 

No obstante, somos seres diferentes y diferenciados. Y lo somos, por características biológicas, culturales y sociales. Por ello, sé que como mujeres, nos enfrentamos a cuestiones y problemas vitales en ocasiones muy diferentes, y que precisan de un a terapia centrada en estos aspectos.

 

La psicoterapia de la mujer implica un proceso terapéutico pensado y centrado desde la perspectiva de género y ello, acentúa las necesidades, dificultades o procesos, particularmente asociados a la condición de ser mujer y serlo en la sociedad que nos es propia.

 

Así mismo, existen problemas, esencialmente asociados al hecho de ser hombre, en la sociedad actual. Pues, los cambios sucedidos y la presión por el avance en diferentes áreas, arrojan al hombre a un mar de dudas, sobre lo que hoy por hoy significa, concretamente, ser hombre. 

 

Obligan al hombre, a abandonar determinadas cogniciones, emociones, derechos  y patrones comportamentales y dar lugar, a otras nuevas. 

 

Lo que sucede en múltiples ocasiones, es que el hombre se sumerge en una falta de seguridad respecto de lo que se espera de ellos, o de lo qué sería o no, correcto. La falta de autoestima o la inseguridad puede engendrar conflictos internos o externos, personales o relacionales. 

 

No podemos olvidar, que los hombres, en la actualidad, reciben demandas de sus distintos entornos, muy diferentes y en ocasiones muy contradictorias e incompatibles. 

 

Por lo que es justo decir, que hemos de aprender a ser mujeres, o en palabras de Simone de Beauvoir “que no se nace, si no que se deviene mujer”. Y, por lo tanto, hemos de abrir, también, un espacio dedicado al ejercicio, de aprender a ser hombre. A fin de cuentas, en una sociedad en la que el modo de sentirnos sanos es sentirnos bien ajustados. A menudo, ello requiere de ayuda para construir una identidad que nos respete y respete. Que, como mujeres, nos permita relacionarnos de un modo más sano con mujeres y hombres y viceversa.

© 2020 Sara Rico Solera Psicología. All rights reserved